miércoles, 22 de enero de 2020

KAMIKAZE

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Con una copa de Sake, todos realizan el solemne brindis que da por finalizado el curso de piloto kamikaze. El hierático instructor con rostro lívido, desde la escalerilla del avión, les desea suerte y les ordena que se mantengan muy atentos a su demostración, porque no la volverá a repetir.


IsidroMoreno


-Relato finalista y mención especial del jurado en "V Certamen Literario de Microrrelatos" (Edit.: Letras Como Espada), diciembre-2019
-Publicado en antología «Al calor de la risa», enero-2020
-2º finalista en Concurso de microrrelatos de 50 palabras en "Quedada Cincuentista. Madrid, enero 2020

MI FUNCIÓN

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Espero nerviosa que me tome; que entre risas y pícaras lisonjas meta su mano bajo mi saya. Entonces mi cuerpo se yergue y quedo a su merced.
Luego, me presta sus palabras, salgo a escena y me siento feliz hasta que cae el telón de este modesto teatro de guiñol.

IsidroMoreno

-Relato Finalista y mención especial del jurado en "V Concurso Literario de Minicuentos, Mundo Escritura".  Enero-2020 
Publicado en antología «Casa de Muñecas»

ANFITRIÓN


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Empiezo a desesperarme entre tanta gente que hablan a mi alrededor; beben y ríen entre ellos, pero a mí ni me miran y se supone que han venido a mi casa, a verme.

¡Qué falta de respeto! Necesito llamar su atención y parece que no existo.

El tiempo pasa. Además del frío progresivo, no puedo hablar, parece que tengo los labios pegados y tampoco me responden mis músculos. Tan sólo soy capaz de abrir y cerrar uno de mis párpados, pero nadie me ve; aún estoy vivo y dentro de unos minutos taparán este maldito ataúd. Para siempre.

IsidroMoreno


(Relato seleccionado y publicado en antología «Así te lo Cuento»  en su  "IV Concurso de Micronarrativa", Enero 2020)

jueves, 24 de octubre de 2019

VACACIONES EN EL MAR

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    Aquello no era un yate. Al entrar, noté un olor pestilente, pero, claro, teníamos allí a todos nuestros animales que, al parecer, nos acompañarían en nuestras vacaciones. Para mi sorpresa, también me esperaban mis tres hijos con sus esposas y mis nietos.
   Mientras me mostraban las enormes cubiertas y dependencias, me seguía peguntando por qué el empeño de llevarme a aquel horrible barco varado en tierra junto a un riachuelo.
    Mi cólera se paralizó cuando, ante el portón de entrada, vi una pareja de leones, seguido por otra de elefantes. Quise salir por una escotilla lateral pero, al asomarme, enmudecí observando una interminable cola de animales que se dirigían hasta nuestro barco. Me escondí bajo una litera.
   Pasados no sé cuántos días, como no cesaba de llover y no se divisaba tierra firme, salí de mi escondite y agradecí a Noé, mi esposo, su genial idea de construir el Arca. 

Y AMARILLO A LA GENISTA

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Escondido tras las cañas, el amante en su duermevela no concibe la vida sin ella. Junto al mar, bajo el mismo sol que iluminó sus rostros y su amor, hoy mezcla celos y azul cielo, con pasión, huida, navaja y rojo sangre.
Ella ya solo dará verde a los pinos.

IsidroMoreno

(Texto de 50 palabras. Basado en «Mediterráneo» de J.M. Serrat)
Obra seleccionada en "V Concurso literario de microrrelatos El Muro del Escritor" y publicada en la antología «Otoño en el Muro», Octubre-2019


jueves, 19 de septiembre de 2019

UNA NOCHE



    La noche cubría la calle tomada por hordas de gentes que, con antorchas en mano, corrían gritando consignas apenas inteligibles, clamando a voces o buscando a familiares. El caos era inquietante por lo que decidí abandonar la ventana y salir.
    Apenas había pisado mi calle, cuando fui amarrado por unos hombres armados que me empujaban, me golpeaban y como en andas, me llevaban no sabía dónde.
  Las primeras noches de mayo, aún eran frescas y yo había salido de casa en camisa.Tiritaba de frío y de miedo.
   Eran sublevados que corrían huyendo de las tropas enemigas y éstas me habrían tomado por uno más. Quizás entre los ocres colores de los parroquianos, mi inmaculada camisa blanca y mis pantalones color pastel, fueran centro de diana en mitad de la noche.
    Me vi formando una fila de desafortunados seres que entre sollozos, me transmitieron mi cruel destino del que de forma irremediable, ya sólo me separaban unos metros. Sin embargo, no quise derrumbarme e intenté desenterrar mis últimos vestigios de dignidad.
   A mi izquierda, veía mi pasado: la fila que hasta aquí me había arrastrado, compuesta por desolados parroquianos y que se perdía en la oscuridad de la noche primaveral bajo un murmullo de lamentos.
    A mi derecha, mi futuro: los cuerpos de varios hombres yacían inertes sobre regueros de sangre.
    El panorama era desolador. Yo, con impoluta y nívea blusa, ante un farol que iluminaba la escena, mi cuerpo y mi alma, grité y levanté enérgicamente mis brazos al cielo, ofreciendo mi rabia ante el cobarde pelotón de fusilamiento que, apuntando con sus fusiles, a la vez, cubrían unos rostros anónimos de hombres exhortados mediante órdenes en francés.
    De pronto oí una voz que, en tono jovial, me llamaba…
¡Eh tú, madrileño de la camisa blanca, ven aquí!   ¿Pero qué haces ahí muchacho?— me decía mientras se acercaba a mí.
¡Era Paco! Sí… Francisco de Goya, que pincel en mano y tras un caballete, me había reconocido. ¡A mí!
En ese mismo momento una susurrante voz me decía:
—Señor, ya es la hora de cerrar—. Era una vigilante del Museo del Prado que asiéndome por el brazo, me acompañó amablemente hasta la salida.

*** 

IsidroMoreno



(Premio como 2º finalista del Certamen Literario de Letras con Arte. Publicado en antología:  "Aquella Noche". Sept-2019)
(Obra publicada en «Relatos para ratos» de Isidro Moreno Carrascosa. Editorial Letrame. Agosto 2017)


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domingo, 2 de junio de 2019

EL REY LEAL


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Ya hace mucho tiempo, en un pequeño y lejano país, vivió un rey honrado y amante incondicional de su pueblo.
Sus gentes lo respetaban y en su fuero interno lo amaban, pues eran conocedores de su bondad y lealtad, sin embargo, una parte de aquella gente de ese pequeño feudo, no deseaban tener rey ni ser súbditos de nadie y en su afán de distinción y modernidad, imitaban conductas e ideas de países vecinos en los que, a menudo, se promovían revueltas populares contra sus gobernantes y monarcas.
El leal rey conocía el sentimiento antimonárquico de su pueblo y para evitar futuras discordias y su enquistado problema, urdió en solitario un plan de actuación.
Se anunció con trompetas, platillos y tambores que, el rey daría una gran fiesta para todos en su castillo y con banquete incluido.
Llegado el día del evento, gentes de todos los rincones del reino acudieron al convite y gran fiesta del monarca en el castillo real.
En el centro del atrio y sobre un escenario entarimado, se erguía una estructura que soportaba un gran pendón con emblemas del pequeño reino. 
Apareció el rey en escena y tras pedir silencio, mientras se despojaba de su corona y del manto de armiño, dirigió un corto pero emotivo discurso a su amado pueblo. A continuación, entre aplausos, silbidos y gran expectación, se dirigió a la estructura vertical se arrodilló tras ella, inclinó su cabeza hacia adelante, tiró del extremo de una soga y una pesada cuchilla de hierro, oculta tras el pendón, cayó para cortar el cuello y seccionar el cuerpo del monarca.
Colorín colorado que este cuento no acabó con ese inaudito espectáculo. Se sabe que se comieron las perdices, que la felicidad la siguieron buscando el resto de sus días y que luego llegaron nuevos tiempos, otros monarcas, varias guerras, otras gentes, nuevas modas, revoluciones populares, rodaron cabezas y cuentan que un tal Monsieur Joseph Guillotin, quizás en recuerdo de un antiguo y leal rey, propuso la decapitación ennoblecida con aquel artefacto al que cedería su apellido por los siglos de los siglos, amenizando las más calenturientas mentes y dejando claro que la sangre es roja para todos, pues la azul solo existe en otros cuentos de origen chino y que en otra ocasión les narraré.


IsidroMoreno

(Relato publicado en revista digital: «EL CALLEJÓN DE LAS ONCE ESQUINAS» Zaragoza, junio-2019)